El Hombre misterioso se paro a hablar con un hombre que estaba sentado en la terraza del restaurante que hay junto al Balcón de Zabaleta, era un varón de rasgos nórdicos,  con amplia frente, ojos azulados, nariz amplia y labios voluptuosos,  que denotaba ya el paso de los años en un rostro ya poblado de pliegues en la piel curtidos por los años.

Este hombre, el Holandés que es como era conocido en el pueblo,  había venido de vacaciones a Cazorla hacia ya mas de 30 años y  había echo de esta ciudad su nueva casa, alejada del frio del norte y al calor del sol andaluz, había empezado una nueva vida.

El Holandés le narro  una leyenda que se contaba en el pueblo, desde hacia varios siglos, sobre el dueño de un antiguo molino harinero situado río arriba y que ahora estaba convertido en museo, donde una noche de San Juan vio aparecerse una mujer que era mitad mujer mitad reptil, ella le contó al molinero que sabia donde había un tesoro escondido.

Nos dirigimos hasta el puente que da acceso al Molino Harinero y el Centro Temático Frondosa Naturaleza, en la entrada encontraremos un panel con información sobre este molino y el museo.

COMO LLEGAR 

Estamos junto a uno de los molinos harineros que poblaban Cazorla, en esta zona tubo bastante relevancia el cultivo de trigo, en el año 1645 Cazorla contaba con más de 20 molinos a lo largo del curso del río, el agua penetraba por un abertura del molino que canalizada permitía el movimiento de las piedras del molino, el molino que tenemos aquí al lado se puede visitar, además de poder visitar el museo Frondosa Naturaleza que se encuentran junto al Molino.

Nos cuentan que al dueño del molino  una noche de San Juan se le apareció la  Tragantia,  y esta le hablo de un tesoro escondido en Cazorla, el Molinero quedo fascinado con esta historia y todos los años por noche de San Juan subía al Castillo de la Yedra, donde ella estuvo encerrada en sus mazmorras, este pobre hombre suspiraba el poder volver a ver  la Tragantia y preguntarle por el tesoro.

Una noche de San Juan desapareció y no se ha vuelto a saber nada mas de él.

Cuentan que la noche que desapareció volvió a ver a la Tragantia, quedo locamente cautivado  al oírla cantar y despareció con ella.

Desde hace unos años se les ve paseando a los dos agarrados de la mano junto al río Cerezuelo las noches de luna llena.

Muy cerca de aquí junto a la Cascada de la Malena, todas las noches se escucha como el molinero talla con martillo y cincel una rueda de molino sobre una piedra, esta es la penitencia que este pobre hombre tiene que sufrir hasta la eternidad, todo por haberse dejado seducir por la Tragantia, abandonar el mundo de los vivos perseguido por la avaricia y la búsqueda de un tesoro que nunca pudo encontrar